Hoy, 21 de diciembre, entra el invierno: el día más corto del año y otras curiosidades del solsticio 

Hoy, domingo 21 de diciembre de 2025 a las 16:03 (horario peninsular en España), el calendario marca un momento especial: comienza oficialmente el invierno en el hemisferio norte. Más allá del frío, los abrigos y las tardes de sofá, esta fecha tiene detrás una historia astronómica fascinante y un buen puñado de curiosidades que merecen ser contadas.

 

Por Jorge Alonso Curiel

HoyLunes – ¿Qué significa realmente que “entre” el invierno? 

Desde el punto de vista astronómico, el invierno comienza con el solsticio de invierno, el instante en el que el Sol alcanza su posición más baja en el cielo al mediodía. Es, además, el día con menos horas de luz del año y la noche más larga.

A partir de mañana ocurre algo casi mágico: los días empiezan a alargarse poco a poco, aunque durante varias jornadas apenas lo notemos. Es como si la luz regresara con timidez, minuto a minuto.

Conviene aclarar una confusión común:

El invierno astronómico empieza hoy.

El invierno meteorológico comenzó el 1 de diciembre y se usa para estadísticas climáticas.

Dos inviernos distintos, cada uno con su función.

La causa real: no se trata de la distancia al Sol

Uno de los mitos más extendidos es pensar que hace frío porque estamos más lejos del Sol. En realidad, la Tierra está más cerca del Sol en enero que en julio. La clave está en la inclinación del eje terrestre, unos 23,5°. Durante el solsticio de invierno:

El hemisferio norte se inclina alejándose del Sol.

Los rayos solares llegan más oblicuos, calientan menos y durante menos tiempo.

El Sol describe un arco muy bajo en el cielo.

Por eso tenemos días cortos y temperaturas más frías, independientemente de la distancia al astro rey.

El secreto del frío invernal: no es la distancia al Sol, sino la inclinación de nuestro planeta lo que define el solsticio.

Curiosidades del solsticio de invierno

El Sol “se detiene”

La palabra solsticio viene del latín solstitium, que significa “Sol quieto”. Durante varios días, la altura del Sol al mediodía parece no cambiar. Luego, poco a poco, empieza a subir de nuevo.

La victoria simbólica de la luz

En muchas culturas antiguas, el solsticio representaba la muerte y el renacimiento del Sol. Aunque la noche sea la más larga, marca el inicio del regreso de la luz. No es casual que tantas fiestas de invierno estén relacionadas con velas, hogueras y luces.

Monumentos alineados con el Sol

Lugares como Stonehenge, en Inglaterra, están alineados con los solsticios. Miles de personas se reúnen hoy allí para ver cómo el Sol se alinea con las piedras, tal y como lo hacía hace miles de años.

Saturnales y celebraciones antiguas

En la antigua Roma se celebraban las Saturnales, fiestas dedicadas al dios Saturno: banquetes, regalos y una inversión simbólica del orden social. Muchas de estas costumbres influyeron en celebraciones posteriores.

Relación con la Navidad

Aunque la Navidad se celebra el 25 de diciembre, su fecha está muy ligada al simbolismo del solsticio: el nacimiento de la luz en la época más oscura del año. No es casualidad.

El invierno no suele empezar con grandes fríos

Curiosamente, el día más frío del año no suele coincidir con el solsticio. Esto se debe a la llamada inercia térmica: la Tierra tarda semanas en enfriarse tras recibir menos energía solar.

Por eso, en muchas regiones:

Enero y febrero suelen ser más fríos que diciembre.

Puede haber inviernos suaves incluso después del solsticio.

Las olas de frío no siguen exactamente el calendario astronómico.

Ecos de un pasado ancestral: monumentos como Stonehenge testifican la milenaria celebración humana del solsticio como un renacimiento.

Qué ocurre en el hemisferio sur

Mientras aquí encendemos la calefacción, en el hemisferio sur sucede lo contrario:

Hoy comienza el verano.

Disfrutan del día más largo del año.

El Sol alcanza su punto más alto en el cielo.

Un bonito recordatorio de que vivimos en un planeta compartido, pero inclinado.

Invierno: tiempo propicio para mirar el cielo

El invierno también es una estación privilegiada para la astronomía:

Las noches largas permiten observar más tiempo.

El cielo suele ser más estable y transparente.

Constelaciones como Orión, Tauro o Géminis dominan el firmamento.

Abrigar bien el cuerpo y levantar la vista puede ser uno de los grandes placeres de la estación.

Un lienzo estelar: las largas noches de invierno nos regalan la mejor vista de las majestuosas constelaciones boreales.

Un cambio silencioso, pero profundo

El solsticio de invierno no llega con fuegos artificiales ni grandes señales visibles. Es un cambio sutil, casi imperceptible, pero fundamental. Marca un punto de inflexión: desde hoy, aunque el frío continúe, la luz empieza a ganar terreno hasta alcanzar su máxima cota el próximo junio, día 20 o 21, en el solsticio de verano

Tal vez por eso, desde hace miles de años, los seres humanos han sentido la necesidad de celebrarlo, observarlo y darle significado.

Hoy no solo entra el invierno. Hoy comienza, muy lentamente, el regreso del Sol.

Jorge Alonso Curiel. Periodista, redactor, escritor, crítico cinematográfico, fotógrafo. Licenciado en Filología Hispánica. Socio del Círculo de Escritores.

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